ABC ha promovido la firma de un manifiesto “Por la libertad de ir a los toros“, el cual yo he suscrito, aportando la siguiente reflexión que va más allá de mi gusto por la Fiesta Nacional, que puede o no ser compartido:
La Fiesta de los Toros forma parte de nuestro patrimonio cultural y es una excelsa expresión de arte y tradición, digna de reconocimiento y tutela por los poderes públicos y de respeto por la ciudadanía.
El intento de su prohibición no supone más que una actuación exorbitante de un Parlamento autonómico que quiere imponer por vía legal el modelo de buen nacionalista, diluyendo al individuo como mero integrante de una comunidad nacional.
Ésta, junto con otras medidas como aquellas que pretenden imponer una inmersión lingüística, suponen una grave agresión a la libertad individual, un atentado contra la libertad negativa tal y como la definieron Berlin o Constant, la libertad de quedar inmunes a la acción del gobierno, la libertad para poder buscar nuestra felicidad sin obstáculos. Ser libres no es sólo tener derecho a participar políticamente, sino también poder mantener un ámbito de actuación para el desarrollo personal exento de intromisiones por parte de terceros o de otros poderes. Olvidar esto, ha llevado históricamente a las mayores tiranías.
Frente a políticas que pretenden que los ciudadanos no son más que “sangre de su tierra”, yo vengo aquí a proclamar la dignidad humana y la libertad como valores superiores.
Germán T.



No es mi intención defender las decisiones del parlamento de Cataluña, simplemente la de manifestar que acuchillar a un animal hasta la muerte no entraña arte alguno. Celebrar el sufrimiento, la agonía y el dolor únicamente es un acto de barbarie.
“Y de repente el toro miró hacia mí. Con la inocencia de todos los animales reflejada en los ojos, pero también con una imploración. Era la querella contra la injusticia inexplicable, la súplica frente a la innecesaria crueldad”.
Antonio Gala
Desde luego alguno de por aquí está perdiendo el norte entre lo de brindar por el Rey y los toros. Lo siguiente sí es arte:
“Ideas absurdas de destrucción le pasaban por la cabeza los domingos, sobre todo cuando cruzaba entre la gente a la vuelta de los toros, pensaba en el placer que sería para él poner en cada bocacalle una media docena de ametralladores y no dejar uno de los que volvían de la estúpida y sangrienta fiesta. Toda aquella sucia morralla de chulos eran los que vociferaban en los cafés antes de la guerra, los que soltaron baladronadas y bravatas para luego quedarse en sus casas tan tranquilos. La moral del espectador de corrida de toros se había revelado en ellos; la moral del cobarde que exige valor en el otro, en el soldado en el campo de batalla, en el histrión, o en el torero en el circo.
A aquella turba de bestias crueles y sanguinarias, estúpidas y petulantes, le hubiera impuesto Hurtado el respeto al dolor ajeno por la fuerza.”
Pío Baroja en El árbol de la ciencia
Hacer tan inflamada defensa de la libertad usando las corridas de toros como pretexto roza casi la obscenidad. En Canarias están prohibidas desde la década de los 80 y nadie ataca de igual manera a los isleños. No obstante, tampoco los defiendo, pues mientras rechazan la tauromaquia ensalzan las peleas de gallos.
Tú que eres defensor de “los toros” (qué ironía), ¿me podrías justificar la siguiente afirmación recogida en el manifiesto de ABC? Me refiero a “es una excelsa expresión de arte”.
Gracias.
Querida Maribel,
El gusto por el toreo desde luego no se puede imponer e, incluso, comprendo perfectamente que haya gente a la que no le guste la lidia e, incluso, que le pueda parecer algo “grosero” o “cruel” porque la misma lleva, normalmente, a la muerte de un bello animal.
Es por ello que entiendo que haya quien critique esta forma de expresión, en mi opinión artística, o, cuanto menos, esta tradición. De igual manera creo que se pueden ofrecer argumentos más que notables para defender la misma. Y, en el caso en concreto del intento de prohibición por parte del Parlamento catalán, se observa nítidamente como se trata de una medida que no pretende en realidad prohibir una actividad que pueda considerar atentatoria contra un animal, sino que quiere proscribir una manifestación cultural. Si de verdad se quisiera proteger a los animales, entonces habrían prohibido igualmente los correbous tan típicamente catalanes y que resultan sin lugar a dudas mucho más ofensivos ante el propio animal; muy al contrario, al tiempo que se lanzan a prohibir los toros en las plazas, tramitan un proyecto para blindar su correbous. Es por ello que a mi entender considero que nos encontramos con un intento de proscribir una forma de expresión cultural, por el mero hecho de estar relacionada con la cultura española -cuestión que por otro lado es también una simplificación porque en el sur de Francia y en numerosos países latinoamericanos son también tradicionales-.
Es aquí donde me preocupo porque observo una grave penetración en esa libertad negativa a la que me he referido en diversas ocasiones. Un intento de forjar normativamente un modelo de concreto de “ciudadano” conforme a unos cánones morales o ideológicos. Una disolución del individuo en la comunidad. Cuestión que vemos también con esa “policía lingüística” donde se prima la identidad comunitaria sobre el libre desarrollo personal.
Por último, y aquí es donde sí critico duramente tu comentario, si bien admito que se puedan mantener posturas contrarias y ofrecer argumentos en contra de los toros; no me parece adecuado porque resulta cercano a lo insultante y creo que bastante injusto, cuestionar la moralidad de quienes asistimos a tales festejos. Es un exceso. Igual que el de aquellos que se jactan diciendo que le gustaría que muriera el torero.
Lo siento, mi alta estima de la condición humana me lleva a no poder compararla nunca con la de otros animales, y ello sin perjuicio de que mucho me gusten estos y crea que deben vivir en las mejores condiciones posibles y con el mayor de los respetos dentro de su condición.
Utilizas palabras de Pío Baroja. Pues bien, no creo que personalidades como Ortega y Gasset merezcan desprecio alguno por el mero hecho de ser amantes de los toros.
Germán T.
Muy buena intervención de Andrés Calamaro en el programa de Buenafuente haciendo una defensa de los Toros:
http://www.lasexta.com/sextatv/buenafuente/
¡Merece la pena!
Aquí se recogen con sencillez 10 argumentos antitaurinos •••> http://wp.me/pMv0y-sJ
valla increíble, “por la libertad de ir a los toros” a costa del sufrimiento de un ser vivo es increíble la moral disfrazada, entonces los sádicos, psicópatas también deberían reclamar su libertad por su vicio cruel pues aunque para nosotros sea salvajismo, para ellos es ineludible y les causa hasta placer, es un gusto maldito ¡la diferencia es que es un animal cierto! como para muchas personas los animales son solo bestias, una vida inferior, un adorno, como alguien pueden entretenerse y disfrutar viendo algo así.
“Dos cosas admiro: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de los hombres” ……..Tristan
también hay que hacer una fiesta brava donde tu te pongas en 4 patas y te encajamos cuchillos por la espalda ya veras que toda la gente se emocionara cuando empieces a llorar de dolor!!!!