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“No el éxito, sino la empresa, y el bien como obra que realizar, es lo que ponen los españoles por encima de la existencia”

“Las obras no significan, en modo alguno, el resultado obtenido, el éxito logrado, sino que las obras son independientes de toda utilidad o resultado, que consisten en la pura y alegre y heroica acción esforzada, que se cifran en la realización, no de un determinado logro, sino de la virtud potencial contenida en la persona”.

(Alfonso García Valdecasas – El hidalgo y el honor) 

La crisis y el privilegio de ser universitario

Artículo publicado en La Verdad el 15 de abril de 2012

España en nuestro boom democrático ha vivido en un auténtico frenesí, del cual como la cigarra de la fábula venimos a pagar ahora, como consecuencia de esta crisis mundial, una particular factura. Algo de lo que las universidades españolas no quedan ajenas, sino que la sufren (y participaron) en primera persona como importantes actores sociales que son. La situación derivada en el ámbito universitario puede concretarse en tres fenómenos –esperemos que coyunturales-: 1) La universidad no tiene dinero para mantenerse; 2) sus egresados no encuentran trabajo –por otro lado, la generación más altamente formada de nuestra historia, que después de un esforzado camino se encuentra en la calle-; y, a pesar de esto último, 3) una altísima demanda de nuevas plazas por personas que, no teniendo otra ocupación, quieren al menos estudiar.

 Desde luego la situación es compleja de gestionar y hay que distinguir medidas para “estabilizar” al paciente, de otras que pudieran ayudar a afrontar algunos males estructurales de nuestra universidad, que se siguen manteniendo, reforma legislativa tras reforma –y con el Plan Bolonia aún peor- (desde la endogamia a la falta de competitividad, pasando por una masificación y pérdida de la calidad y excelencia propia de una institución de élite, con un sistema de financiación que hipoteca su autonomía frente a los gobiernos regionales, y un largo etcétera). En síntesis, como escribiera el Prof. Fernández-Carvajal, un “aldeanismo ramplón” del que cuesta que salga nuestra universidad. Por ello creo que debemos comprender que la recuperación a esta crisis “sistémica” no puede llevarnos al mismo modelo en el que nos encontrábamos. Seguir leyendo »

Washington Irving

“Dele usted a un español sombra en el verano y sol en el invierno, un poco de pan, ajos, aceite, garbanzos, una capa de paño pardo y una guitarra, y ande el mundo como quiera” 

(Washington Irving, Cuentos de la Alhambra)

PD. Vistas como están las calles de nuestras ciudades y sus bares, creo que todavía tiene toda la vigencia.

Juan de Salisbury

“Decía Bernardo de Chartres que somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura”

(Juan de Salisbury – Metalogicon (III, 4) – 1159) 

Ortega y Gasset

“Es indudable que la división más radical que cabe hacer en la humanidad es esta en dos clases de criaturas: Las que se exigen mucho y acumulan sobre si mismas dificultades y deberes, y las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva”

Ortega y Gasset

(La rebelión de las masas)

GREGORIO MARAÑÓN

“Ser liberal es, precisamente, estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y, segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios…”

Gregorio Marañón

Un hombre, un voto

“Un hombre, un voto”

Artículo publicado en el diario “La Verdad” de Murcia el 13 de diciembre de 2011

 “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho…”, proclama nuestra Constitución en su art. 1.1, reconociendo así los pilares fundacionales sobre los que debiera asentarse nuestro Estado. Hoy, poco después de que se celebraran Elecciones Generales en nuestro país, me preocupa en concreto la definición como “democrático” de nuestro modelo político, y, de entre los distintos males que afectan al mismo (como es, por ejemplo, la crisis de representatividad en la que vivimos por la desconexión entre políticos y  ciudadanos, de la que dan buena prueba movimientos como el 15-M o la creciente aceptación de gobiernos tecnocráticos ante la incapacidad política), me centraré, sin embargo, en uno particular: la quiebra de la proporcionalidad de la que adolece nuestro sistema electoral. Un “hecho” que afecta notablemente a la composición de nuestro Congreso, y que me atrevo a definir como un “mal” en tanto que impugna parte del núcleo de nuestro derecho de sufragio como ciudadanos. Para realizar esta crítica me serviré de las concienzudas reflexiones del Tribunal Constitucional Federal alemán en su sentencia de 30 de junio de 2009 sobre el Tratado de Lisboa. Seguir leyendo »