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Del 15 M al 15 O

Dice Aznar que el movimiento del 15-M responde a una “extrema izquierda radical antisistema”. Muy preocupado tendría que estar si los miles de personas que se identifican con este movimiento fueran sólo parte de la “izquierda” –y además radical-.

Creo que sin lugar a dudas el movimiento del 15-M recoge una extendida sensibilidad ciudadana que se encuentra cansada, por no decir casi que asqueada, de un sistema político autista en el que sus actores se dedican, ante la falta de ideología y de un verdadero discurso, a lanzarse descalificaciones mutuas, a no aportar nada en la búsqueda del interés general y a dedicarse a privatizar en su propio interés el espacio que debería estar regido por el bien colectivo. Una tendencia, por otro lado no novedosa, pero que se ha puesto de manifiesto de manera obscena con la actual crisis económica: se ha demostrado cómo la soberanía democrática queda sometida a los dictados de una oligarquía económica. Son muchas las dudas que suscitan las respuestas dadas por nuestros políticos para generar “confianza” en los mercados y siguiendo las directrices de distintos organismos y sectores financieros. ¿Acaso no se podría haber inyectado directamente el dinero público a los ciudadanos en puesto de rescatar bancos sin que estos luego revirtieran el mismo a favor de las economías domésticas? ¿Ante los ataques especulativos no se podría haber regulado el mercado de deuda imponiendo tasas e incluso restringiendo las operaciones a corto en los mercados financieros? Son muchas las dudas que se suscitan y ante las que, como no soy economista, desconozco su respuesta más adecuada; sin embargo, intuyo que a lo mejor nuestros “representantes” políticos no han tomado las decisiones más ajustadas al interés de sus ciudadanos, sino guiados por sus grupos económicos más cercanos. Los mercados son necesarios –y han existido siempre-, pero lo que no pueden hacer es gobernar y sus conveniencias y dictámenes no son dogmas de fe (como ha ocurrido con la reforma de nuestra Constitución). Seguir leyendo »

Francisco de Vitoria

“Del  mismo que el cuerpo humano no puede conservarse en su integridad si no hay una fuerza ordenada que organice todos y cada uno de los miembros para la utilidad de los demás, y sobre todo para el provecho de todo el hombre, eso ocurriría, sin lugar a duda, también en la ciudad si cada uno se preocupase sólo de su propio provecho y se despreocupase del bien público”

Francisco de Vitoria

(Sobre el poder civil, 1528)

TRIBUNA: AGUSTÍN RUIZ ROBLEDO

Esa antigualla de Montesquieu

AGUSTÍN RUIZ ROBLEDO – EL PAÍS – 11/10/2011

 

La división de poderes no parece que le guste demasiado a nuestros políticos. Posiblemente piensen que como Montesquieu murió en 1775, su teoría no sirve hoy día para atender las necesidades del pueblo, por el que tanto se desviven, siendo suficiente con celebrar elecciones libres periódicamente. Por eso, aprueban siempre que pueden leyes que, retorciendo el significado de la Constitución, les permitan socavar la independencia del Poder Judicial. Sin duda, la más importante de ellas es la forma de elección de los 12 magistrados del Consejo General del Poder Judicial que, si a principios de la década de 1980 eran elegidos por los propios jueces (con un injusto sistema mayoritario, por cierto), desde 1985 son elegidos por las Cortes. Así que, primero, los designan entre el PSOE y el PP y después se reúnen Zapatero y Rajoy para consensuar el nombre del presidente del Consejo. Bien mirado, no deja de ser una forma de dividirse el poder.

Pero los buenos políticos siempre encuentran oportunidades de echarle una paletada de tierra a Montesquieu, como en este final de legislatura: aprovechando que la ley de agilización procesal pasaba por el Senado, han modificado la Ley Orgánica del Poder Judicial para permitir que los jueces que ocupen cargos políticos pasen a la situación administrativa de servicios especiales, que es tanto como decir que cuando se van a la política se les guarda la plaza que tuvieran y que cuando retornan se les cuentan los años que han estado fuera como si hubieran estado en activo, así que ni se retrasan en el escalafón ni pierden trienios. Las asociaciones de jueces han criticado con dureza esta reforma alegando que deteriora la independencia de la justicia y su imagen de imparcialidad. Seguir leyendo »

Flores d’Arcais

“El héroe prometido por la modernidad era el individuo concreto, igual en posibilidades (y, por ello, en derechos), y consiguientemente libre para acceder a todos los niveles de la existencia. Pero, en lugar de esta singularidad irrepetible, soberana por su autonomía moral y por su participación en el poder, tuvimos que contentarnos con un simulacro ideológico: el individualismo”
Flores d’Arcais
(El desafío oscurantista. Ética y fe en la doctrina papal – 1994 – Ed. Anagrama – pág.70)

Volvemos de un verano en el que sí que han ocurrido cosas. El mundo cambia y no descansa ni en vacaciones: de las revueltas de Londres a las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), terminando con la última reforma constitucional. Creo que todo ello exige un cierto comentario.

Por circunstancias vacacionales llegaba a Londres justo los días en los que el Gobierno británico trataba todavía de controlar las revueltas londinenses y, la verdad, la situación me hizo reflexionar. Las imágenes que desde días antes veíamos por las televisiones de las batallas campales vividas en los barrios periféricos de la capital, contrastaban con su corazón, con un centro londinense de lujosas viviendas victorianas y cabalgatas de los mejores coches desfilando por sus calles. Un contraste que me trajo en mente el libro “1984” de G. Orwell: por un lado, esos “proles” que vivían alienados en “communities” (verdaderos guetos) hasta que un día, quien sabe, llegaran a estallar en revueltas; y, frente a ellos, los miembros del partido que vivían cómodamente “dentro del sistema”, aunque sin libertad. Porque, yo me preguntaba con mis amigos cuando veía cruzarse por las calles londienses apresuradamente a personas muy bien vestidas, con sus coches de marca, vigilados eso sí por las cámaras que llenan todo el centro de Londres: ¿de verdad serán libres o son esclavos de su trabajo y de un sistema económico-social que somete a las personas a la dictadura de la felicidad a través de la obtención de cosas materiales, del dinero…? A mayor abundamiento, pasé este verano también unos días por Marbella y en Puerto Banus me encontraba, en este mismo sentido, con el mayor de los exponentes de aquello que en un artículo llamaba el “elogio a la obscenidad”. Esa supremacía del lujo y lo suntuario a la que los romanos tuvieron que tratar de combatir en su momento ya de decadencia. Pecunia non olet… Seguir leyendo »

Humanismo político

“Cuanto más alto, tanto más autocontrolado y humilde”

(Máxima del humanismo político)

Berlin

“Detestaba y temía la estandarización. Percibió que en nombre de la filantropía, la democracia y la igualdad se estaba creando una sociedad en la que los objetivos humanos se iban haciendo artificialmente más pequeños y estrechos, y en la cual se estaba convirtiendo a la mayoría de los hombres en un simple “rebaño industrioso” (para usar la frase de su admirado Tocqueville) en el que la “mediocridad colectiva” iba ahogando poco a poco la originalidad y la capacidad individual” (dicho sobre Stuart Mill)

I. Berlin

Prólogo a la obra de S. Mill “Sobre la libertad”

Mingote

Me alegro de poder comunicar que mi querido amigo Felipe Santa-Cruz Martínez-Alcalá ve publicado su poemario, en un libro escrito con su gran corazón bajo el título “La daga en la pluma“. Os invito a todos a que lo compréis y disfrutéis con el sentimiento y el arte de este joven poeta; al tiempo que, aquellos que andéis por Sevilla, animaos a ir a la firma del mismo el próximo lunes 30 de mayo en la Feria del libro, en Plaza Nueva, caseta 46, de 12 a 13:30.

Recuperándome de mi fugaz viaje a España, después de los resultados de las elecciones que tuvieron lugar ayer y, sobre todo, partiendo de esa #spanishrevolution que se ha extendido por nuestro país y fuera de él; me aventuro a realizar algunas reflexiones. No voy a entrar a hacer un análisis electoral –cuestión que invito a hacer a Josemi-; y prefiero dar mi visión sobre este espontáneo movimiento que ha llamado la atención de todo el mundo y que ha reunido a miles de personas en plazas de distintas ciudades españolas bajo el lema último de “democracia real”. Y ello, además, aprovechando para traer aquí algunas conclusiones del seminario que presenté el otro día en la Universidad de Bolonia sobre el “concepto de Democracia” en dos grandes autores: Kelsen (“Esencia y Valor de la Democracia”) y Fraenkel (“La componente representativa y plebiscitaria en el Estado constitucional democrático”). Tomo la foto que ilustra de las concentraciones en Murcia y está sacada del blog de mi amiga Matete.

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 ¿Qué es la Democracia y cuál es su esencia?

 El concepto de Democracia que mantengo es claramente Kelseniano: la Democracia en sí misma no es más que un mecanismo para la producción de la voluntad general, es decir, para la adopción de las decisiones políticas –aquellas que nos vinculan como miembros de una sociedad organizada-. Seguir leyendo »

 

Se decía de nuestra generación que éramos una “generación afortunada”, habíamos vivido sin guerras, sin carestías, lo habíamos tenido todo; luego, se ha dicho también de la actual juventud que somos una “generación perdida, la generación de los “Ni-Ni”; y, ahora, se acuña un nuevo término al socaire de esta crisis económica: la “generación sin futuro”. Creo que todas estas expresiones vienen a recoger una parte de la realidad que ha venido a caracterizar nuestra generación y, últimamente, cada vez más pienso que a lo mejor la herencia que hemos recibido no ha sido la mejor.

Es cierto que hemos sido una “generación afortunada”, hemos vivido la abundancia de todo, y, lo más importante, hemos sido una generación en la que casi todos hemos podido tener acceso a las mayores cuotas de educación. Se nos han dado posibilidades excepcionales de formación, hemos podido viajar, hacer estancias en el extranjero y aprender idiomas, estudios universitarios, postgrados y másteres. Todo estaba abierto a nuestras posibilidades. Sin duda, una gran fortuna y un gran avance frente a lo que tuvieron que vivir nuestros padres y abuelos. Seguir leyendo »

Winston Churchill

“Somos dueños de nuestro destino. Somos capitanes de nuestra alma.”

Winston Churchill

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, obsceno se define como:

obsceno, na.

(Del lat. obscēnus).

1. adj. Impúdico, torpe, ofensivo al pudor.

Pues bien, hay veces que dos recortes periodísticos -con la misma fecha, además- pueden ser más útiles y precisos que cualquier diccionario. Ahí van:

“Si no fuese por mi pensión, mis nietos no comerían”

“Sin crisis en el sueldo del ejecutivo”

 

La ineptitud como gestores de tantos dirigentes, lejos de llevarles a dar paso a alguien mejor, les conduce a empecinarse en su nulidad y desprestigio. Pero la solución al problema no es menos, sino más y mejor política.

Españoles, ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado de atender el clamoroso requerimiento de cuantos, amando la patria, no ven para ella otra salvación que libertarla de los profesionales de la política”. La frase podría haber sido pronunciada ayer por uno de esos tertulianos de la TDT que trasnochan y se enfurecen, pero la dijo Primo de Rivera al proclamar su golpe de Estado, el 14 de septiembre de 1923.

Los políticos han caído en la gran trampa en que se ha convertido el mundo. Se comportan como si las costuras del Estado-nación no hubieran reventado y ellos conservaran intacto el poder que tenían cuando los problemas acababan en la garita de aduanas. Los de ideario socialdemócrata prometen esto, lo otro y lo de más allá, sin hacer mención alguna a sus limitaciones. Lógicamente, al presentarse estas -que siempre parecen sobrevenidas aunque siempre hayan estado ahí-, el gentío las interpreta como un signo de debilidad y no como el estado de cosas. Cuando Zapatero explica las restricciones presupuestarias afirmando: “sé lo que tengo que hacer. Y lo voy a hacer”, sus palabras resuenan como las del diligente mayordomo que se dispone a abrillantar la plata. Pero como nunca lo vimos con traje de librea, tenemos derecho a pensar que manda y a exigirle en consecuencia.

Los políticos de signo neoliberal, por su parte, se muestran entusiasmados con la idea de llegar a ser genuinamente superfluos: quieren podar las instituciones, la riqueza del Estado y su capacidad de acción. Abogan por reducirlo a su mínima expresión, lo venden a pedacitos, recortan los servicios, sin ver que resultan tan absurdos como un tratante de ganado haciendo proselitismo vegetariano. En algunos casos, como el de las televisiones autonómicas, la ideología resulta indiferente: la más pura incoherencia guía sus actos. Primero las politizan para tenerlas a su servicio y gastan sumas millonarias en una programación insufrible; después, esgrimen el argumento de la escasa audiencia y su alto coste para justificar su privatización. Su ineptitud como gestores, lejos de llevarles a dejar el paso a alguien mejor, les sirve para demostrar la nulidad genética de los políticos y abundar en su propio desprestigio. Seguir leyendo »